Esas épocas, finales de los 80 y principios de los 90. Epocas en las que apenas conseguiamos dinero, por supuesto de nuestros padres. El poco dinero que teníamos lo juntabamos y nos servía para comprar el famoso singani a granel, algunas veces con alguna gaseosa, las mas de las veces con un refresco en polvo (YUPI) y todos nosotros, menores de edad, buscabamos un lugar alejado, oculto, o en su defecto estar en un lugar público pero con la “mercancía” oculta y siendo consumida a discreción.
La razón del porqué siendo menores de edad bebiamos, es motivo de otro espacio, hoy estamos en mi odio a la cerveza. No es raro que tuvieramos acceso a otro tipo de bebidas, las de nuestros ejemplares padres o hermanos o tíos o vecinos adultos, y probabamos de manera clandestina, esas bebidas que de ninguna manera se parecían a nuestro singani y no podíamos menos que decir puaj.
Hoy despues de dos decadas, prefiero ante todo la cerveza, y ese singani oficial de esas épocas ya no esta en mi menú, ahora odio el wisky.
Creo que a medida que tenga la posibilidad de comprarme wisky sin que me pese el bolsillo también dejaré de odiarlo y criticarlo.
¿Que cosas no?