Ese día fue una sorpresa para el, se alistaba para ir a cuidar los sembradíos, allá a siete kilómetros de distancia de su casa. Antes de salir escucho a su padre —Iván ven— Apresuradamente se acercó a su padre, que estaba sentado en una silla en el patio, y la vio por primera vez.
—Desde hoy te encargaras de ella— le dijo su padre. Se paró y los dejo solos.
—Que te llamas— le pregunto a ella, al no obtener respuesta, la miró con detenimiento, su rostro le recordó a esa profesora que durante una año le enseño a leer y escribir —Te llamaras Lupe— sentenció.
Faltando un par de meses para cumplir doce años, Iván tenía la responsabilidad más grande que alguna vez se le había encomendado. Encargarse de ella, siempre se había encargado de el mismo y de las tareas de la casa y de los cultivos, siendo el menor de cinco hermanos, sentía que tenía mas responsabilidades que los demás, ya que siempre lo mandaban a hacer, cualquier tarea que sus hermanos mayores evitaban, hacer algunas compras, dejar encargos para los vecinos y familiares, espantar a las aves en los cultivos, traer agua, tender su cama y cosas así. Encargarse de Lupe sería algo distinto.
Empezó a ganarse su confianza, brindándole alimento, preparándole un cómodo lugar para dormir, acariciándole la cabeza, enseñándole lo que estaba prohibido y lo que estaba permitido en la casa. No fue fácil, pero tampoco fue difícil, y más rápido de lo que imagino Lupe se convirtió en la sombra que lo acompañaba a toda hora y en todo lugar.
Se acostumbró a hablar con ella, le contaba sus alegrías, sus penas, sus rabias, sus sueños y si algo salía mal, como la ves que rompió los huevos que llevaba donde su tía Asunta, se refugiaba en ella luego de la reprimenda, y ella con paciencia le enjugaba las lagrimas con mucho cariño. Estaba contento de tenerla su lado y sabía que ella estaba contenta también.
Esa relación era tan linda, que no importaba nada, ni las bromas malintencionadas de sus hermanos, ni los toscos comentarios de su padre, ni los suspiros de su madre. Eran amigos, compañeros, cómplices, se tenían uno al otro y eso bastaba.
Los días pasaron tan rápido, que sin darse cuenta llego el día de su cumpleaños numero doce. Lo despertó su madre con un caluroso beso y abrazo. Su padre lo miro complacido y le dijo —Así que ya tienes doce años, ya estas hecho todo un hombre. Las hermanas lo abrazaban y lo besaban, los hermanos lo despeinaban y le daban palmaditas en la espalda.
Temprano empezaron a llegar los parientes, los tíos, tías, primos, primas, y todos lo abrazaban y felicitaban. No fue extraño escuchar anécdotas de su infancia a cada momento, en cada lugar de la casa donde se topaban con el los y las tías.
Cuando se acostumbró al traqueteo de la casa, se preguntó — ¿Y Lupe? Porqué ella no estaba junto a el, donde se había perdido, tal vez le dio miedo ver tanta gente y corrió a esconderse, y le dio pena pensar que ella no estaba disfrutando ese día como el, se acordó que ni siquiera le había contado de su cumpleaños — ¿Será que por eso se enojó? ¿Será que por eso se escondió?— A todos los que veía preguntó si la habían visto, y nadie pudo darle información que le sirviera.
Ayudo a preparar una mesa grande, juntando todas las mesas de la casa, prestándose sillas de los vecinos, juntando manteles de todos los colores, acomodando platos de distintos tamaños, mientras trataba de imaginar donde se habría metido Lupe. —Ya aparecerá, en cuanto le de hambre estará por aquí cerca—
Todos concurrieron a la mesa y se acomodaron, presidía el cumpleañero, solo un murmullo se oía, risas, gritos sonidos de bandejas que desde la cocina desfilaban en manos de sus hermanas, tías y primas.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo
En el lugar menos pensado encontró a Lupe…
El plato principal era chiva al horno…
En el festejo de su cumpleaños número doce sus familiares se comerían a Lupe
Se quedo con una expresión estúpida en el rostro, mientras que la familia y amigos cercanos empezaban la cancioncita esa… “hoy queremos que seas feliz…”
(Para Iván, que ojala nunca lo lea… y si lo lee, que me disculpe los excesos)