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Archivo de Febrero 2008

18 de noviembre

Publicado por ditonador en Febrero 19, 2008

Ese día fue una sorpresa para el, se alistaba para ir a cuidar los sembradíos, allá a siete kilómetros de distancia de su casa. Antes de salir escucho a su padre —Iván ven— Apresuradamente se acercó a su padre, que estaba sentado en una silla en el patio, y la vio por primera vez.

—Desde hoy te encargaras de ella— le dijo su padre. Se paró y los dejo solos.

—Que te llamas— le pregunto a ella, al no obtener respuesta, la miró con detenimiento, su rostro le recordó a esa profesora que durante una año le enseño a leer y escribir —Te llamaras Lupe— sentenció.

Faltando un par de meses para cumplir doce años, Iván tenía la responsabilidad más grande que alguna vez se le había encomendado. Encargarse de ella, siempre se había encargado de el mismo y de las tareas de la casa y de los cultivos, siendo el menor de cinco hermanos, sentía que tenía mas responsabilidades que los demás, ya que siempre lo mandaban a hacer, cualquier tarea que sus hermanos mayores evitaban, hacer algunas compras, dejar encargos para los vecinos y familiares, espantar a las aves en los cultivos, traer agua, tender su cama y cosas así. Encargarse de Lupe sería algo distinto.

Empezó a ganarse su confianza, brindándole alimento, preparándole un cómodo lugar para dormir, acariciándole la cabeza, enseñándole lo que estaba prohibido y lo que estaba permitido en la casa. No fue fácil, pero tampoco fue difícil, y más rápido de lo que imagino Lupe se convirtió en la sombra que lo acompañaba a toda hora y en todo lugar.

Se acostumbró a hablar con ella, le contaba sus alegrías, sus penas, sus rabias, sus sueños y si algo salía mal, como la ves que rompió los huevos que llevaba donde su tía Asunta, se refugiaba en ella luego de la reprimenda, y ella con paciencia le enjugaba las lagrimas con mucho cariño. Estaba contento de tenerla  su lado y sabía que ella estaba contenta también.

Esa relación era tan linda, que no importaba nada, ni  las bromas malintencionadas de sus hermanos, ni los toscos comentarios de su padre, ni los suspiros de su madre. Eran amigos, compañeros, cómplices, se tenían uno al otro y eso bastaba.

Los días pasaron tan rápido, que sin darse cuenta llego el día de su cumpleaños numero doce. Lo despertó su madre con un caluroso beso y abrazo. Su padre lo miro complacido y le dijo —Así que ya tienes doce años, ya estas hecho todo un hombre. Las hermanas lo abrazaban y lo besaban, los hermanos lo despeinaban y le daban palmaditas en la espalda.

Temprano empezaron a llegar los parientes, los tíos, tías, primos, primas, y todos lo abrazaban y felicitaban. No fue extraño escuchar anécdotas de su infancia a cada momento, en cada lugar de la casa donde se topaban con el los y las tías. 

Cuando se acostumbró al traqueteo de la casa, se preguntó — ¿Y Lupe? Porqué ella no estaba junto a el, donde se había perdido, tal vez le dio miedo ver tanta gente y corrió a esconderse, y le dio pena pensar que ella no estaba disfrutando ese día como el, se acordó que ni siquiera le había contado de su cumpleaños — ¿Será que por eso se enojó? ¿Será que por eso se escondió?— A todos los que veía preguntó si la habían visto, y nadie pudo darle información que le sirviera.

Ayudo a preparar una mesa grande, juntando todas las mesas de la casa, prestándose sillas de los vecinos, juntando manteles de todos los colores, acomodando platos de distintos tamaños, mientras trataba de imaginar donde se habría metido Lupe. —Ya aparecerá, en cuanto le de hambre estará por aquí cerca—    

Todos concurrieron a la mesa y se acomodaron, presidía el cumpleañero, solo un murmullo se oía, risas, gritos sonidos de bandejas que desde la cocina desfilaban en manos de sus hermanas, tías y primas.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo

En el lugar menos pensado encontró a Lupe…

El plato principal era chiva al horno…

En el festejo de su cumpleaños número doce sus familiares se comerían a Lupe

Se quedo con una expresión estúpida en el rostro, mientras que la familia y amigos cercanos empezaban la cancioncita esa… “hoy queremos que seas feliz…”

(Para Iván, que ojala nunca lo lea… y si lo lee, que me disculpe los excesos)

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Luces y sombras

Publicado por ditonador en Febrero 12, 2008

Siempre fue guía en la oscuridad,

Siempre con la esperanza

De ser guiado en la claridad…

¡Nunca sucedió!

Hora ambigua el anochecer,

Hora ambigua el amanecer.

Momento hermoso en que dos mundos se encuentran

Tanto los que disfrutan el día

Como quienes disfrutan la noche

La diferencia es simple

Unos disfrutan la noche,

Otros disfrutan el día.

Los seres de luz

Quieren conocer de la noche,

Solos no se atreven,

Los seres de la noche

Quieren conocer del día,

Solos no se atreven,

¡Ninguno lo hace!

¿Ninguno lo hace?

Los seres de la noche

Buscan a quien los guié en la claridad,

No sucede con facilidad,

¡No sucede nunca!

Al menos eso…

Es lo que él sabe.

Él,

Que ansía conocer la luz,

Y dejar su oscuridad cotidiana,

No tuvo la oportunidad de visitarla.

Los seres de luz tienen

Un anhelo mayor…

… Conocer la oscuridad,

  Los seres de luz

Se enamoran de la oscuridad fácilmente

Con tanta pasión,

Que los seres de la noche

Se sienten extasiados con mostrarles sus secretos,

Siempre respondiendo a la pregunta adecuada

Siempre mostrando el sendero adecuado,

Siempre el sendero fácil,

No el que ellos siguieron,

No el que intento doblegarlos,

No el que intento vencerlos.

Muestran el sendero transitable,

Para que la estadía de los seres de luz

Sea cómodo, amable, agradable, suave, fácil.

Los seres de luz

Se regocijan, se alegran, se ufanan

Conociendo los senderos,

Se sienten parte de la oscuridad,

Se sienten dueños de la oscuridad,

Se sienten amos de la oscuridad,

Y por un momento

Se les olvida que ellos

Son seres de luz.

Cuando los seres de la noche

Se alistan, se embellecen, se “transforman”

Para conocer la luz,

Su guía no esta más,

Su guía se fue

Conociendo la oscuridad sin entenderla,

Con la certeza

De que los seres de la oscuridad

No tienen ninguna razón para conocer la luz.

Él vio a algunos seres de la luz

Acomodarse a la oscuridad,

Nunca vio a un ser de la oscuridad

Acomodarse a la luz, (Eso no significa que no suceda)

Solo que él no lo vio.

Los seres de la oscuridad

Viven mirando los pequeños espacios de luz,

Y, aunque saben que la oscuridad

Es su única amiga,

No pierden la esperanza

De algún día

Ser parte del mundo de los seres de luz.

Ahora él lo sabe.

Ahora el lo siente.

Ahora no tiene dudas.

Su destino es ser,

un ser de la oscuridad.

Bienvenida… ser de la luz

Te enseñare las tinieblas

Te mostraré mi oscuridad

¡Y no la entenderás!

 Los seres de Luz, solo buscan a otros seres de Luz  

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25 de abril

Publicado por ditonador en Febrero 9, 2008

Esa mañana era especial, esa mañana el sabia que hace 11 años había nacido. Ese día le recordaba a su madre, a veces le daba un pan extra en el desayuno, a veces un largo y fuerte abrazo, a veces no lo golpeaba todo el día, una vez le dio un hermoso juguete de plástico.

Si, ese día era especial, muchas cosas buenas pasaban ese día, aunque también en ese día paso lo mas triste de su vida, hace tres años exactamente su madre lo abrazo fríamente y le dijo -eres todo un hombre- y lo dejo en las puertas de la correccional, sin haber cometido ningún delito, y no volvió a verla mas.

Hace unos meses Elvira, amiga del guardia de la correccional, le dijo ven, desde hoy serás como mi hijo, me ayudaras en la casa, y yo te daré de comer. Ese día empezó un largo round en su vida, su protectora, su nueva madre ni siquiera sabia su nombre. Llockjalla le diría desde ese mismo momento. Le dio un rincón en la cocina, le paso una frazada llena de huecos, herencia del perro que semanas antes había muerto. Su desayuno era una diluida taza de sultana acompañada de un pedazo de pan del día anterior, a veces duro a veces no. A la hora del almuerzo, por sus ojos pasaban los asados, los picantes de pollo, el Thimpu, el cordero y otros manjares, pero siempre, su almuerzo  era una lagua diluida, a veces con algún hueso pelado, que le entregaba en un cuenco de perro, herencia del perro muerto, y luego a pelear con los otros 3 perros las sobras de los platos o resignarse a esperar su desayuno de siempre.

Los golpes no le faltaron ni un solo día, ya que, como le decía Elvira, era un malagradecido, sucio, flojo, inútil, burro, y que los animales como el, solo aprenden a golpes,

Se levantaba cuando la luz del día aun no mostraba ni atisbos de su presencia, esperando que entre la cocinera y le ordene que hacer, traer agua, encender el anafe a kerosén, subir las pesadas ollas con agua, pelar papas, habas, arvejas, nabos, pellizcar chuños, lavar cada utensilio, llevar la comida y todo lo demás. Con miedo Morfeo lo abrazaba cerca a la medianoche. Dormía tres o cuatro horas.

Cuando se embriagaban, era peor, de nada lo pateaban, siempre llamándole inútil, flojo, malagradecido, estúpido, burro, malparido, o gentilezas similares.

Pero ese día era 25 de abril, ese día se levanto contento, cosas buenas le pasaban ese día, la esperanza no se disipó aunque tuvo que hacer todo igual, y recibir peor trato por la estúpida sonrisa que llevaba puesta ese día, que dicho sea de paso, no hacia juego con sus harapos.

El almuerzo llegó, Elvira lo llamo -Llokjalla toma- ¡Era un asado!  De esos que veía pasar ante sus ojos cada día, caliente, jugoso, con arroz, papa, lechuga y tomate. Lo recibió feliz, cosas lindas pasan en esa fecha, y fue a sentarse al suelo, en esa esquina de siempre que ahora brillaba, resplandecía, y con sus manos y boca sucias ataco ese pedazo de carne de vaca, mordió una de las papas, no le inspiraba confianza esa lechuga que su paladar no conocía, estaba por dar una segunda mordida a ese pedazo de carne y escucho la chillona voz de Elvira

-Llokjalla toma tu cuenco-

Al pararse rápidamente, a recoger del suelo su cuenco de lagua diluida, vio al parroquiano que esperaba impaciente su asado.

Mientras una lagrima recorría su mejilla izquierda, mientras su paladar aun saboreaba ese pedazo de carne de vaca, pensaba -“Cosas buenas pasan este día” y a pesar del palo y los insultos posteriores fue uno de los mejores cumpleaños de su niñez.

 

(Para Rene, un gran amigo de mi padre)

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El concierto

Publicado por ditonador en Febrero 8, 2008

El artista seleccionó los instrumentos, puso la música de fondo, ante mi mirada atenta, una de esas miradas que no pierden detalle en cada una de los movimientos, tratando de entender la lógica de su orden.

Con la música de fondo puesta, reviso sus instrumentos  musicales, seleccionó uno, lo estudio con calma,  probó el sonido, era de su agrado. Dejo de estar ensimismado en sus actividades, me miro como si fuera el único espectador, en realidad si era el único, pero no era solo un espectador, posiblemente en ese momento yo era su mayor admirador.

Al verme, noto que me faltaba algo, reviso entre sus instrumentos, seleccionó uno, lo estudio con calma, probo el sonido, era de mi agrado, y me lo entrego. No habló, solo me lo dio para que yo lo acompañara en ese concierto privado.

Se perdió en la música de fondo, que le sirvió de impulso para interpretar sus propias melodías, las interpretaba con maestría, con pasión, con alegría. A una señal empecé a tocar tímidamente el instrumento que me dio, un pequeño piano, pero pronto mi timidez se contagió de su euforia, de sus ansias de llenar el ambiente con composiciones nunca escuchadas por otros oídos y toque con similar entusiasmo.

Tocamos, cantamos, bailamos, nos divertimos, nos reímos, nos cansamos, por un instante tocamos la misma música sin haber ensayado, solo me dejé guiar por su imponente personalidad y su pasión por la música y me sentí contagiado.

Tuve la oportunidad de estar en conciertos de varios tipos, pero este me lleno más que todos los demás, espero que una de estas noches se vuelva a repetir.

 

(dedicado al músico con quien vivo bajo el mismo techo y que cuenta con una experiencia en improvisación de 27meses de vida, EL GRAAAN KIN)

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Recuerdos

Publicado por ditonador en Febrero 7, 2008

Este es el final de la historia: “Al instante de darle la bienvenida le nació un profundo suspiro, y empezó a extrañar”

Es inútil describirlo, pero haré un intento, ser como el, es una constante contradicción, y tal vez la principal contradicción es que sabe que no es único, es mas, sabe que es uno mas de muchos, lo que lo hace particular es que el se cree singular.

Tantos adioses, muchos sin palabras, le enseñaron a guardar en los subsuelos, recuerdos de todos los colores, tan bien guardados que los pocos que un poco lo conocen, creen que sabe olvidar.

No se dio cuenta a tiempo que su historia no interesa, se lo tuvieron que decir, posiblemente sea el recuerdo mas oscuro que guarda cerca de la puerta, cerca de la luz, para recordar primero ese recuerdo y no volver a mentirse.

Clausuró las puertas, encegueció las ventanas, todas menos una, solo quedo con vistam esa que le permitía mirar y conocer historias, todas comunes, todas únicas, todas cotidianas, todas excepcionales,  las agarraba, las adornaba, y corría a guardarlas… como recuerdos.

Todavía no sabe como se abrió su ventana, aun no entiende como entró por esa ventana, ya estaba adentro, conociendo de el, encendiendo viejas luces en su fortaleza, el apagando las luces lo mas rápido posible, rebuscando en sus recuerdos, ofreciendo otros recuerdos a cambio.

Le dio la bienvenida, un amargo suspiro salio de su cuerpo, apenas empezaron los intercambios de recuerdos, empezó a extrañar, sin lágrimas empezó a llorar, solo mostró su mejor sonrisa y se resignó.

 Estas cosas solo duran lo que dura cualquier recuerdo… toda la vida.

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